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«Artículo sobre la Lectura»

     La Pluma en el Tintero    Bayamo.M.N. Granma.

 

«Saber leer es saber andar. Saber escribir es saber ascender.» 

Por: Lic. Salvador Escandell Guerra. // Del 5 al 8 de abril nos honró por este territorio de la geografía cubana la 27  Edición  de  la Feria Internacional del Libro y el debate sobre la lectura es amplio. Muchos consideran que no se  lee como  se debe hoy  en  Cuba y a  mi  consideración  es  una opinión  a  priori. No  podemos  llegar  a  una conclusión sui géneris del asunto, sin entrar a valorar diversos aspectos que en sumatoria daría  una  igualdad  impresionante. ¿Se  han imaginado  si  se  contabiliza  lo  que  lee  cada niño  en sus escuelas? Me refiero a sus libros de textos, a los que obligatoriamente deben remitirse  para  su  estudio  individual, en  cada  ojeada  a  cada página, en  el estudio de la materia por asignatura, está el ejercicio de la lectura. Si  le  añadimos la cantidad de disciplina que reciben o los libros que papá o mamá les describe cuando van a dormir, que a veces son  varios  y  muchos  exigen  repetirlos  con  mucha  frecuencia  en  las  horas  de  descanso, vemos  que  estamos llegando a una cifra considerable  de  lectores. No  podemos  olvidar  tampoco  a  los estudiantes de las otras enseñanzas con su extensa bibliografía  y a  los trabajadores que en los centro laborales también se ven obligados a buscar este u otro compendio para un tema de investigación o quizás para  implementar  algún  sistema  de  razonamientos y entrenarse en  los  procedimientos  para ejecutar cualquier tarea.  Si nos detenemos  en  la venta  de libros en esta región es menor que las de la capital cubana en correspondencia con la cantidad de habitantes. Suponiendo que los sujetos distribuidores planifiquen las cifras del ingreso por ventas, revisando las arrojadas en ferias anteriores y las referencias que se tengan de otras provincias similares, mirando del mismo modo los planes de las editoriales, con la observancia de las temáticas que más gustan, qué ejemplares podrían consumir las diferentes generaciones, recordando que existe la literatura para niños, para jóvenes y para adultos, sin quedarse ni cortos ni perezosos y jugando con la oferta y la demanda, para que  no  permanezcan en  los diferentes  puntos  de  ventas  y  librerías  como  algo olvidado para próximas ediciones y para quienes remotamente les  pueda interesar, vemos  también que se llega a un resultado considerable de interesados lectores.  Si  nos  dejamos llevar por lo que algunos le echan la culpa a veces del no leer por  ejemplo  que  no cuentan  con  empleos  formales y se ven obligado a resolver sus primeras necesidades en cuanto a la búsqueda del sustento  diario, mejor que pagar un precio no asequible en correspondencia con los bajos ingresos, para comprar cualquier ejemplar de la  feria  u otras opiniones  de  que  muchos  están  empleados  formalmente y no tienen tiempo por motivos de trabajo para dedicarle un rato  a  lo  que  se  publica, porque para ellos la palabra de orden es estar al día con lo que tiene que ver con su contenido  de  trabajo o  porque unos cuantos no lo hacen por no tienen hábitos o no les da la gana y plantean que no están  para esa bobería, cuando soplan vientos de  la  era  digital: la Tableta  Digital, el  DVD, la  Computadora  y  el  Móvil, para ser más preciso lo que se difunden en el paquete o  la Mochila qué resulta  más  atractivos  incluso que  los  propios  programas de  la TVC, observo que todavía la cantidad de personas que  leen están  por encima  a este reducido grupo, nada de lo anterior le resta al pelotón de lectores, que para mi razonamiento algo leen aunque sea  lo  más  mínimo  que  se pueda incluir en esta categoría y otro ejemplo es el de la prensa. También a los elementos de la fórmula de la sumatoria  hay  que incluirle que existen cifras considerables de lectores anónimos que no están anunciando cuantos libros se han leído o no y que usan los medios digitales de cualquier tipo o no, para leerse un buen libro y hay  que contabilizarlos  también. Trayendo a  la mesa de la reflexión la idea de leer, el debate que sobre la lectura se ha instaurado, ha hecho de ella de nuevo un  problema central para la  teoría  literaria. Hasta  ahora  sólo  se les ha concedido poca importancia a los marcos sociales e intelectuales en el seno de los cuales se  desenvuelve  obligatoriamente  la actividad lectora. Así, cuando después de un largo período de atención casi exclusiva a los aspectos lingüísticos  y  semióticos  de  la literatura, se  quiere  volver a darle un sitio a la lectura, fue, naturalmente, en la línea metodológica del pasado  donde  se  intentó  construir  lo  que  sólo   podía  ser  una  estética  del  efecto  en  la  literatura. Los  trabajos que ilustraron esa orientación investigativa mostraron cómo el texto, como aparato retórico, apuntaba al lector y organizaba sus efectos  para conmoverlo, enseñarle  y  convencerlo,  o  para  engañarlo. La  diversidad  de  las  lecturas  posibles  de  un texto  no  es  un  hecho, es solamente una evidencia.

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