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En l
a entrada anterior de “Palabras con filo II” hice una valoración de la XXVIII Edición de la FIL Granma 2019, pero solo pude comentarles de los eventos en qué participé, que para mi opinión fueron bastante buenos y las conferencias muy instructivas, como es el caso del panel del Remix en la Literatura que le cuelgo en el blog en la categoría conferencias y el encuentro de escritores visitantes con el Taller Literario “José Martí”. Leyendo en “La Damajagua” del sábado 16 de marzo, con el titular “Saldos de la feria” pude observar la cara oculta del evento, la que no vimos. En el periódico sabatino se abordan otros aspectos de las irregularidades que la periodista Diana Iglesias Aguilar pudo palpar en esta edición. Ella opinó que lo que se avanzó en los dos años anteriores, en este pasado marzo muchos declinaron y funcionó a medias o no lo hizo desde la misma arrancada del evento. Según lo que comenta en el Pabellón editorial en el Palacio de Pioneros “Raquel González”, de Bayamo nunca tuvo el brillo pretendido. Primero el montaje fue tardío, apenas en la jornada del miércoles, a la cual no concurrieron las editoriales previstas, por lo que el jueves cuando debía estar todo montado no todo estaba como se esperaba. Yo estuve en varias ocasiones en ese pabellón y pude palpar que la librería “Ateneo” exponía sus ejemplares y en el portal, si mal no recuerdo, se encontraban las compañeras de la Revista “Ventana Sur” con una mesa buró exponiendo los libros de “Casa de las Américas”, por cierto muy escasos todavía, así como otras editoriales de la provincia y el Proyecto “Acento”. De pasada, pude echar una ojeada en el pabellón tecnológico en el Centro de Promoción y Gestión Cultural “Ventanas” donde se le realizó el homenaje a Alejandro Ponce. En una de las sala de este lugar se encontraban publicitando, solo con los afiches y sus spot colgados en las paredes diferentes a años anteriores en que hicieron presencia en el Joven Club, por lo tanto es realmente como aduce la periodista, no vi ningún equipo que tuviera conexiones ni con internet ni mostrando sus web publicitarias. A pesar de que las carpas alrededor del parque Céspedes en Bayamo ofertaron variedades de libros de diferentes editoriales, la corresponsal alega, que las que lograron llegar, lo hicieron pero no a plenitud pues faltaron libros para la venta y otras nunca llegaron. Esto imposibilitó que los afanosos lectores compradores no tuvieran acceso a valiosos títulos. También como les comuniqué en la entrada I, la publicidad de la feria fue pobre y en esta edición todavía fue insuficiente la información de los medios, no solo con carteles y afiches o spot publicitarios en las principales calles de la ciudad son suficientes, hay que llevarlos a los barrios también, porque en esos núcleos residen la mayoría de los habitantes. Si de una forma u otra se anunciaron cientos de libros en la escueta muestra de las vidrieras y muchos aquí en este blog, todos no estuvieron en el momento que se esperaba y esto la periodista lo hace saber bien claro. Corrieron con esta mala suerte los treinta títulos del catálogo de Ediciones Holguín y Ediciones Boloña. Diana llama la atención sobre el programa de presentaciones, como dicen el refrán “mucho ruido y pocas nueces” y es que hay que garantizar cada uno de los espacios, desde el más “profesional” hasta el más sencillo y breve y eso compete al comité organizador. Esto ocurrió similar a ediciones anteriores en que el programa anuncia una actividad o un evento y la poca concurrencia de público o quizás los conferencistas no acuden a la feria por tal o más cual motivo, hacen que se caiga la actividad. Ella propone crear espacios para la lectura inmediata, como añoran muchos lectores, en los alrededores de la Plaza de la Revolución de Bayamo conjuntamente con los espectáculos, las propuestas cinematográficas, de las artes escénicas, los conciertos, que también son bien acogidos en el recinto ferial. Es importante y urgente que el comité organizador preste la observancia a todas las críticas y sugerencias que de una forma u otra ayudan a que todas las actividades y eventos dentro de la FIL se realicen con toda la exquisitez posible y no se convierta en próximos años, tal logro se mantuvo y otros no y acaben de realzar una vez por todas las cosas que hay que tener presentes para que no fallen nada, porque parece indicar que por falta experiencias no se está realizando el trabajo adecuado. Dejen de poner trabas en sus mentes, que no se puede hacer o no se va lograr, si decimos si se puede o si se va lograr, todo se logra y todo se puede. Recuerden el pensamiento de José Martí: “Todos los que tengan voluntad han de ponerse juntos” y manos a la obra, porque como siempre les digo las diferentes ediciones de la FIL es un espacio, un evento, un acontecimiento, abierto para todo el mundo.
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