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»Palabras en la Diana II»

 

La Pluma en el Tintero.   Bayamo.M.N. Granma.

​​​​​​​​                                                              Palabras en La Diana. II

La manera de decir realza el valor de lo que se dice.”  

 Para describir la continuidad de la anterior entrada de Palabras en la Diana I, les puedo comentar que todavía no había cursado las conferencias de “Universidad para todos”, pero la intuición y lo que aprendí en las clases de español y literatura desde la enseñanza primaria hasta el preuniversitario me sirvieron de mucho. Recordaba las obras leídas, la forma en que otros escritores hicieron sus narraciones y sin copiar a nadie me atreví a darle taller, como solemos decir cuando ideamos y queremos crear algo. Para comenzar a escribir los poemas y los cuentos lo primero que hice fue narrar todo con lujos y en detalles, mis vivencias, sentimientos, ideas, algún suceso en el barrio, en el lugar donde me encontraba, tal y como mi corazón dictaba a mi mente, considerando cada momento, sin menospreciar nada, la intuición me fue funcionando desde la primera letra hasta el punto final, sin conocer las técnicas de la poesía y el cuento. En el caso de los poemas rimé primer verso, con tercer verso, repetía palabras y utilicé muchos adjetivos.  Para los cuentos utilicé un narrador omnisciente, el que lo sabe todo, realicé descripciones, utilice mudas espaciales, temporales y los diálogos, como un narrador personaje, con sus acotaciones, tal y como fueron en la vida real. Después que narré todos los hechos comencé a darle forma para que tuviera una continuidad  desde el principio hasta el final y cada suceso tuviera relación, uno con el otro. Lo primero que se me ocurrió llevar a la prosa y al verso, en mis comienzos por estos caminos de la creación literaria fue un poema titulado “Seis con seis” al finalizar los meses de preparación militar, en el año 1986 antes de la crisis de los años 90 y luego el poema: “Distancia”, 1994, “Siempre conté contigo”, 1995, “Encuentro”, 1995, “Cuando me enamoro”, 2008 y los dos cuentos que les menciono a continuación, que tienen que ver con los días de mi servicio social, en los que viví una bonita historia de amor, de ahí nació la idea para el cuento: “Desenlace” 1996. También revisé en mi mente todas las anécdotas desde aquel 20 de agosto de 1985 y que había recogido en un diario, cuando escalé la elevación más alta de Cuba: “El Pico Turquino”, en el año 1986, antes de incorporarme a la empresa, donde fui ubicado para cumplir el período de adiestramiento. La meta era llegar a la cúspide de esta gigantesca montaña en tres días, por lo tanto, fue sugerente para decidir titular el cuento “Tres día y una Cima”, 1998. Realicé una pequeña investigación sobre la flora y la fauna del Parque Nacional Sierra Maestra y fui recordando toda la vegetación, las aves, los vericuetos que caminamos y lo fui asociando a la descripción y a la narración. Recibí una convocatoria del Concurso Internacional “Juan Rulfo” auspiciado por Radio Francia Internacional y enseguida envié mi primer cuento. En este certamen participaron muchos escritores de renombre nacional e internacional y quería medir mis fuerzas en este nivel, pero lo único que obtuve fueron dos cartas de reconocimientos y agradecimientos, recuerdo que fueron los cuentos: “Desenlace” en 1998  y “Tres días y una cima” 1999. En el año 2000, comenzaron los cursos del programa televisivo “Universidad para todos” donde fui conociendo un poco más de las técnica y herramientas literarias y atando los cabos sueltos, como solemos decir en el buen argot popular cubano, que habían quedado a la deriva desde el duodécimo grado, con la asignatura de Español y Literatura.  En cuanto al poema “Distancia” el profesor me recomendó trabajar algunas palabras poéticas, alejarme del habla coloquial. En “Cuando me enamoro” las sugerencias fueron las siguientes: No reiterar ideas, emplear metáforas, eliminar exceso de adjetivaciones, en las descripciones abarcar los cinco sentido del pensamiento, alejarse del habla coloquial utilizando recursos literarios,  sugerir ideas más que decir, necesita carga poética, dar imágenes comparativas con el sentimiento y la naturaleza. En el segundo párrafo hacer un símil para que suene, en vez de utilizar entrego poner se funde mente, corazón, cambiar razón, rimando asonante con resplandor, cambiar el último verso, etc. Cuando presenté el cuento “Desenlace” al taller, recibí muchas recomendaciones ¿como establecer una línea de pensamientos más significativo, más creíble? y hacerme la siguiente pregunta ¿será importante dentro del cuento?, se referían a algunas frases que estaba empleando. También  me aclararon algunas cosas porque cuando hablo del atardecer en el parque, este es un proceso lento y debía narrarlos y tener cuidado con del clima que puede parecer un parte meteorológico. Utilizar la malicia literaria, desarrollar escenas en la parte donde Kevin está indeciso, no puede ser tan directo, hay que crear una atmósfera. Me recomendaron leer “Gato Negro” de Ernest Hemingway, en la que se establece una relación de parejas, para observar como el cuento tiene algo por debajo y no se puede decir todo, en pocas palabras la técnica del iceberg. Trabajar la psicología de los personajes, que conlleve a una acción, la caracterización, la descripción de todo lo que acontece, en qué forma se vestía, decir mínimos detalles sobre esto, trabajar los diálogos y construirlos de forma naturales, claros, precisos, contundente y significativos, no más de tres líneas, tener piedad con el lector, no querer decirlo todo y lo que se dice debe tener relación con el núcleo de lo que se escribe. Buen tono narrativo, habilidad al narrar, recordar que el cuento gana por Knock out, el monólogo que hace Kevin es bueno, pero fui muy excesivo con los piropos de los hombres que se meten con la mujer, no repetir ideas, hacer leitmotiv, con ideas recurrentes. Darle al lector todo lo que le pasa al personaje por su cabeza, todas las pistas jugando indirectamente con lo que se quiere decir. Leer “Pedro Páramo» de Juan Rulfo. Pensar en la intención, en sugerir, ocultar cosas que el lector puede imaginar. El narrador muestra y pone a los  actores del cuento a hablar accionar. Reescribir el cuento en función de la acción de los personajes. Continué escribiendo todo cuanto se me ocurría y algunas historias que creía importante reflejarlas en la prosa, las fui narrando, créanme que todavía no he reescrito estos cuentos y poemas que les menciono arriba, pero la necesidad de no olvidar las cosas que quería dejar escrita más adelante me fueron llevando a dejar a un lado y en resúmenes y argumentos de otros cuentos se me ha ido el tiempo. También presenté todas estas propuestas al profesor e incluí uno que se titula “Tribulaciones en el tren”, el escogido para el Encuentro Debate Municipal 2014 obteniendo una mención, pero antes las sugerencias fueron las siguientes: El cuento no cuaja, lo más importante no es lo que se narra, transcurre linealmente, tiene otra historia subterránea, recordar que la técnica del iceberg enseña nada más la tercer parte de la superficie y la corriente subterránea  no está en el cuento, reescribirlo buscando esta intención. Tomar uno o varios personajes y contar la historia verdadera de ellos a través de detalles. Leer “El hacha pequeña delos indios” de Abelardo Castillo (Argentina). En la narración hay dos cuentos paralelos, el open es importante, tiene que atrapar de inmediato presentando a los personajes en una circunstancia tremenda. El viaje en el tren tiene que ser un pretexto si no es un testimonio, hay mucha información, existen muchos lugares comunes, usar metáforas, muchos adverbios, tener en cuenta la verosimilitud de los personajes, quitar onomatopeya, no coger miedo a las palabras, presentar la vida como es. La literatura es una vida soñada y mejorada, mal uso de las comas. Mostrar un cuadro, el cuento se defiende por sí mismo, insinuar, trabajar la psicología de los personajes, según sus vocabularios y el nivel cultural. El narrador tiene que tener presencia en el cuento. Reflejar el conflicto entre el querer, el deber y el poder. Leer “Carne de perro” de Pedro Juan Gutiérrez, sobre el realismo sucio. Hasta aquí lo que sería el análisis de las obras en estos talleres literarios, como ven desmenuzamos las obras, las reescribimos de atrás para alante, usando el flashback y otras técnicas hasta que cada palabra, cada frase, cada diálogo encaje como las piezas de un rompecabezas, que funcione de la mejor manera posible para que sea significativa, contundente y tenga el gancho para el lector.

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