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«Palabras en la Diana IV»

La Pluma en el Tintero    Bayamo.M.N. Granma.
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“No se llame hombre quien no ayude a la seguridad y dicha de los demás hombres.”
Para comenzar esta entrada, quiero contarles cual fue la historia que me sirvió de argumento para escribir este cuento, pero créanme que me puse a pensar cómo cambiar la dinámica de escribirla, para que no resulte cansona y reiterativa. Aquí va lo que me inspiró, pero antes quiero recordarle que cuando me inicié en el Taller Literario, allá por el 2012, me desempeñaba como Auxiliar de economía en una farmacia piloto en Bayamo. Un día llegamos al trabajo, por la mañana y nos conmovió una triste noticia: un trabajador de un policlínico cercano fue apuñalado en el  “Parque del amor ”, cerca de nuestro centro. Quiero hacerles una salvedad y es que este parque tiene en el centro una escultura imitando a una pareja desnuda, danzando. La parte este de la escultura es de parejas gays y bisexuales, la parte oeste las parejas heterosexuales. Pensé que podía ser una buena historia para ficcionar y llevarla a la prosa, la versión que logré finalizar no se parece en nada a la que me sirvió de inspiración, fue un poco cruda, pero se acercaba a la realidad. Rafael J. Rodríguez Pérez, editor de “Ventana Sur” con mano firme, detectó los errores que brotaban a borbotones, de un principiante como yo. Nunca imaginé que fueran tantos y seguidos. Era lo que me había llegado por intuición, parecía un resumen ampliado de un argumento, más que un cuento, pero creía que era la obra más perfecta que había escrito. Al menos me sentía seguro, el talento de contar por intuición y la imaginación fluían, pero llevarlo a la prosa, como debe ser, teniendo en cuenta las depuradas técnicas narrativas, ahí es donde está la cuestión. Llegaron las sugerencias como tormentas de ideas, del decir de la palabra en inglés (brain storm o storm of idea). Rafle me sugirió lo siguiente:  <<Arreglar las mudas, se utilizan cuando son necesarias, porque había comenzado con un narrador omnisciente y luego cambiar algunas palabras como demarcación por zonas y funciona mejor contarlo como un narrador personaje en primera persona y que quien lo cuente sea Rachel. Es posible que pueda sacar una historia literaria viable, pero no como está. En primer lugar hay algo grave y es que hay serios problemas con el tiempo en que intentas narrar, saltas demasiado y el lector se pierde. Otra cuestión gravísima es que no delineas ningún personaje, todos parecen falsos, sin color y no hablan como seres humanos y mucho menos marginales. Por otra parte hay construcciones gramaticales erróneas: una gramática descuidada acaba con cualquier historia. Las acotaciones y los puntos, los diálogos y las comillas también están muy mal usadas. La inclusión de elementos cultos, gratuitos, resta credibilidad al texto y resultan anacrónicas. Amigo, la carrera literaria es algo serio y hay que asumirla de corazón. Perdóname, pero no veo seriedad ni corazón puesto aquí. Debes esforzarte más y sobre todo leer, leer y leer y seguir leyendo. >>  Rafelito tenía toda la razón, el trabajo en la farmacia me ocupaba todo el tiempo por la cantidad e intensidad y aunque las fuerzas menguaban: no me quedaban más que el deseo de bañarme, comer y descansar para estar listo el venidero día, cuando llegaba a mi casa.  Las decepciones inundaron mi cerebro, se me quitaron las ganas de seguir, me sentía abochornado, pero les aseguro que parte de mi corazón estaba en el taller literario, con el bichito que ronda en mis pensamientos.  Leí y releí el cuento, lo armé de atrás para adelante, busqué las notas de clases, el tabloide de “Universidad para todos”, las mismas que le cuelgo en el blog y aprendí las mudas, el flash back, todo lo que se ajustara para hacerlo perfecto. Cuando presenté el cuento en el Taller Literario, fueron otras las sugerencias, los errores eran menos, quitar oraciones, palabras, expresiones, adjetivos, etc., en general escribir más párrafos para tener una mejor lectura.  Reescribí el cuento teniendo en cuenta estas sugerencias, pero encajando ideas, palabras, pensamientos, caracterizaciones de los personajes y su forma de pensar, según mi perspectiva porque el cuento es de mi propia imaginación, sino se lo hubiera entregado a ellos y que lo escribieran como hubieran estimado, pero ahí es donde está la cosa, es tomar cada idea, cada sugerencia, las mías las de otros escritores con su experiencia y no forcejear la historia, ella se explica sola, con todos los elementos necesarios y no  gratuitos, que sobren. Lean lo que decía Martí al respecto: “El arte de escribir ¿nos es deducir? La verba mata sin duda la elocuencia. Hay tanto que decir, que ha de decirse en el menor número de palabra posibles: eso sí, que cada palabra lleve ala y color.”   Cuando lo presenté al Encuentro debate Municipal el 27 de junio del 2015, las sugerencias del jurado fueron las siguientes: Se forcejea la historia, el estilo literario es apagado, manera lineal. La voz del narrador se pierde, lo literario también en aras de dar dureza a determinadas escenas. Final Plano.  Los personajes están estereotipados. Sexo pedestre. Apuro en la historia. Recrear más. Se regala la historia desde el principio. Se descubre desde el principio quienes son los personajes, sus inclinaciones y sus pensamientos. Ver dato escondido, el hipérbaton, la elipsis.  Le falta carga literaria. Atmósfera. Lograr narración por contraste. Ejemplo: “El viejo y el mar” De Ernest Hemingway. “Pedro Páramo” de Juan Rulfo. “Llano en llama” de Juan Rulfo. Se escribió sin estructura. Caminaron con rabia. Después del punto y seguido se marca otra realidad de la historia. En algunas partes se hace una narración estéril. Sucesión de descripciones donde no hay mucha acción. No se puede describir un personaje solamente por describirlo es importante incorporarle acción. Dar complejidad del personaje, con descripciones, diálogos, atmósferas, para que sean redondos, el tema psicológico. Es la psicología quien hace los personajes. No hay una profundidad en la psicología de los personajes, que hace que se enriquezcan. Reflejar elementos que no son comunes a todos los personajes con esas características. Caracterizarlo con cuatro o cinco rasgos de la personalidad que lo hacen distinto. Pensar personajes creíbles, verosímiles, mundo interior del personaje. No solamente dibujar el personaje vestido de mujer, sino su complejidad.  Todo tiene que estar justificado. Un paso, una palabra da paso a la otra. Leer “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel, “Boquitas pintadas” de Manuel Puig. La literatura es arte y el arte es polisémico. Dar elementos verosímiles del arma blanca. Poner algo parecido con arma blanca. Son tres historias independientes. Cuando se crea un  personaje hay que dar su importancia. Dándole un rol en la historia. Vea próximamente «Palabras en la Diana V.»
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