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“Mi barrio próspero y feliz”

  Bayamo.M.N. Granma.

“Mi barrio próspero y feliz”
Por: Lic. Salvador Escandell Guerra.                    
     Para que la convivencia y participación activa de nuestros ciudadanos en la cultura, el deporte, la educación y la salud desde nuestros barrios y comunidades sea próspera y sustentables, hay que garantizar la base económica del presupuesto gubernamental de nuestros municipios que sirve de sostén al financiamiento. La sumatoria de los presupuestos municipales nos conduce al monto del presupuesto a nivel de país ―el 65 % de 375,0 millones de Cup serán destinados a los gastos de la actividad presupuestada en este año 2021 a nivel macroeconómico―. Una idea de cuán importante es lo que les quiero hacer saber es que, en el 2020 se destinaron al gasto de la Salud Pública y Asistencia Social, $ 11059 millones Cup, Educación $ 9537 millones, Deporte y Cultura $ 2183 millones, Seguridad Social $ 7120 millones a nivel nacional. Son dos contribuyentes importantes los que tributan al fisco: el sector estatal y el no estatal. Los primeros, los oficialistas ― empresa estatales e instituciones― y los del sector emergente privado ― las diferentes modalidades del Trabajo por Cuenta Propia (TCP) y las Cooperativas No Agropecuarias (CNA)―.  La buena observancia de las oportunidades para el extensivo e intensivo fomento de estas Pymes ―Pequeña y medianas empresas: TCP y las CNA ―, Microempresas y Miniempresas privadas, tienen que ir de la mano de los requerimientos y potencialidades de cada comunidad, donde las empresas públicas sean deficitarias e ineficientes. De esta forma compensarían las reducciones de plantillas, las ofertas poco atractivas de trabajo y el déficit de empleo en el mercado laboral estatal, propiciador de salarios y pensiones ajustadas. Estas formas de propiedad están relegadas todavía por un estrecho soporte legal, ―la tan necesaria e importante ley de empresa― que les otorgue personalidad jurídica en igualdad de condiciones  con las estatales.  El establecimiento y consolidación de las Pymes ―vecinos con licencias o patentes ― ingresarían al fisco un monto considerable de capitales a través de las taxes impositivas que oxigenan los proyectos de desarrollo local ―de corte económico, sociocultural, comunitario, aunque la prioridad del país en estos momentos está en la producción de alimentos―. El hecho de que parte del 35 % del ejército de desempleados ― 2538100 personas desocupadas de los 7, 123.3 millones en edad laboral en el 2019― se inclinen hacia la búsqueda de trabajo en el sector emergente no significa que toda la buena suerte estuvo echada, aún tienen que recorrer los angostos atajos de las licencias: muy específicas y poco intensivas en conocimiento. La titularidad de una patente, conlleva a salir al encuentro de controles burocráticos rigurosos, escasez y altos precios minoristas de materias primas, ser excluidos del mercado mayorista: excepcional para CNA (Cooperativas No Agropecuarias) con personalidad jurídica; y lidiar con muchas subjetividades para poder subsistir. La desesperada crisis financiera doméstica rastrea en la actualidad las rutas de los escasos capitales procedentes del ahorro: las remesas ―entre remesas, paquetes y las visitas de cubanos a sus familiares en la Isla, el país antes de la pandemia recibió unos 6.700 millones de dólares en el 2019 ―, y el dinero circulante por los canales de las finanzas informales ― 2300 millones de dólares―, como fuente de financiamiento. El valioso enchufe de la demanda de capital con el ahorro personal y el acceso a todas las modalidades de documentos de créditos, cobros y pagos disponibles en las sucursales bancarias, favorecería a que los ingresos de las familias se incrementen por encima de los ajustados salarios y pensiones estatales. Involucrarían también a todos los titulares de patentes deseosos de sacar adelante sus proyectos conjuntamente con los productores de cultivos agroindustriales y a las empresas compradoras al final de la cadena. La inconveniente para la captación de recursos en divisas, a través de las microfinanzas, está coartada por las fallas en el ambiente de negocios. Estas a la vez son intensificadas por los limitados permisos para efectuar importaciones ― sólo a través del Mincex y normas aduaneras ― que limitan el pujante mercado interno, como dinamizador del crecimiento económico. Otra de las incongruencias es que si consignan las Pymes privadas lo que producen para satisfacer las necesidades de bienes y servicios de la comunidad ¿qué beneficios obtendrían en el balance mensual de su gestión? Un ajustado remanente que se incorpora de nuevo al ciclo de la reproducción del capital y un insuficiente stock de mercancías a posteriori. Para los emprendedores es una quimera contar con atrevidos inventarios para la exportación, ― exportan sólo a través del Mincex ― pero ¿tienen el camino libre para realizarlas?  Todavía es un viejo anhelo de este sector, ― más de 3000 solicitudes de formas no estatales para exportar e importar en el recién finalizado año 2020 ― a pesar de las necesidades de ingresos y solvencia financiera del país. Es indispensable crear mecanismos eficaces de exportación que abran las puertas a los excedentes de fondos exportables y de importación para las compras de materias primas y tecnología deficitarias.  Atraer los capitales de los cubanos de la isla y residentes en otros países hacia la inversión, con proyectos abarcadores. Téngase en cuenta que las Pymes de capitales no nacionales están fuera de las prohibiciones del bloqueo, tampoco las sanciones del gobierno de EU aplican al sector privado en general y podrían abastecer el mercado interno. La inversión foránea, para crear las bases del desarrollo, también está limitada ex professo a la cartera de oportunidades en las ramas que al país le urge, lejos del alcance del sector emergente. El uso de las TIC con conexión a Internet de calidad y en forma económica, sería una las vías idóneas como elemento facilitador. Eliminar los desequilibrios estructurales en el contexto económico y comercial: la corrección de las imperfecciones en el sistema de precios, no como soluciones transitorias, sino como respuesta definitiva, para propiciar crecimientos sostenidos del PIB y sentar las bases para una economía próspera y sustentable. El incremento salarial no suple con creces el poder adquisitivo de los trabajadores y pensionados, porque, aunque muchos ganan salarios considerables, la situación de los ciudadanos con diferentes niveles culturales, complejizan la situación. Millones de ciudadano(a)s entre el nivel primario, secundario y medio superior estuvieron empleados ― 3,563.5 millones representando un 50% de 7,123.3 millones de la población del país en edad laboral y un 77 % de 4,642.3 millones de la población activa ―, por lo tanto, no devengan los mismos salarios que los técnicos superiores y de nivel superior.  La tasa de desempleo a nivel de país redundó en el 1,3 % de los 11193470 de habitantes en el 2019 y un 0,8 % de desempleados con respecto a la población en edad laboral ― 57100 desocupados de 7,123.3 millones de ciudadanos ―. El incremento salarial apunta directamente a tres direcciones: ir resolviendo los desajustes financieros que provocó la dualidad monetaria (hay que recordar que el CUP y el CUC mantenían la misma tasa de cambio en el sector estatal), para definir con exactitud el valor de la canasta básica, que condiciona al salario mínimo y aplicar subsidios a personas y no a productos.  La disciplina financiera de los indicadores que tributan ingresos al presupuesto―con el ojo bien puesto a las contribuciones tributarias ― facilitaría el amplio fomento de la base económica del municipio― con todos los engranajes funcionando eficientemente.  También garantizaría el disfrute pleno de nuestros ciudadanos de todas las opciones sociales del barrio, la comunidad y la circunscripción. La infraestructura urbana ―calles asfaltadas con aceras, redes hidráulicas nuevas y viejas funcionando, centros culturales, educacionales, salud y viviendas confortables reparados y trabajando con calidad ― recuperarían su esplendor. Las crecientes demandas materiales y espirituales a pesar de la pandemia, serían satisfechas a niveles extraordinarios y la calidad de vida ayudaría también a la profilaxis psicosocial.

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