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“Jesús Masdeu Reyes: Literatura y Racialidad.”

La  pluma en el tintero Bayamo M.N. Granma.

“Jesús Masdeu Reyes: Racialidad y Literatura.”
  Por. Lic. Salvador Escandell Guerra.
      Mucho se ha hablado de la narrativa del Siglo XVIII y XIX, haciendo alusión al problema del racismo y la imputación que algunos escritores le hacen a los vicios infrahumanos de otras épocas en Cuba[1]. Leyendo el ensayo Blancas y Mandingos: la fascinación de Alberto Garrandés, el escritor hace mención de  La Raza Triste, escrita por el afamado escritor bayamés Jesús Masdeu Reyes,[2] calificada de insólita, arcaizante y empalagosa novela cuando la publicaron por primera vez.  Desde los primeros capítulos el autor resalta la manera clara de ficcionar, escogiendo algunos personajes de la vida real. La trama está rodeada de un escenario peculiar, del entorno más visible de Bayamo, con descripciones de lugares que realmente existieron. [3] La caracterización de los personajes es expuesta en muchas ocasiones a partir de las diferentes perspectivas de los hombres, que presumieron de revolucionarios y democráticos. [4] Rememora en la voz de varios tipos de narradores el problema de la racialidad, de los métodos didácticos puestos en práctica del maestro en la escuela poblana, roídos por enseñanzas ancestrales del espíritu de los primeros años del período republicano y colonial.  A partir de la página treinta y uno, se observa con sumo énfasis la odisea de la segregación, en el diálogo entre Epicuro Espinosa, joven coronel revolucionario y un viejo esclavista, Don Enrique Reyes, también revolucionario de la Guerra Grande, [5] acostumbrado a imponer su voluntad, demostrando su desagrado por la decisión de enviar a estudiar a los Estados Unidos junto a su hijo blanco, inteligente a uno mestizo, alegando que: los arrempujaos deberían estar metidos en sus casas. En este contexto sale a la luz, el conflicto entre los personajes del mulato Miguel Valdés y Armando Reyes, que comienza cuando hay que decidir ex aequo por los dos niños. En los momentos en que la Administración Pública comenzaba a organizarse en la ciudad de Bayamo, no hubo reparo en aceptar provisionalmente los servicios de Nicasio Calleja, español de origen, quien hizo valer sus méritos de revolucionario y su grado de capitán mambí, de la escolta del General Jesús Rabí. [6] Aprovechando sus condecoraciones mambisas, impuso su nombramiento a las autoridades de Instrucción Pública, como maestro, sabiéndose alcohólico. Llevó a la escuela, los hábitos crueles de hombre ambulante de cuartel, la brusquedad de sus costumbres de soldado y de connotados pensamientos racistas, poniendo también en evidencia que la distinción de razas al interior del Ejército Libertador eran tratados con denominaciones despreciativas[7]. Tal parece como si Masdeu quisiera resaltar estas particularidades, la de exclusión dentro de la sociedad en todas sus facetas, haciendo ver que los hombres que fraguaron la guerra de liberación nacional con la Revolución de 1868, aunque poseían en su gran mayoría instrucción superior [8] y tocaron con su pujante fuerza los más profundos estratos en el orden social, no fueron lo suficiente intransigentes para quebrantar la mirada prejuiciosa a la raza negra. La trama trae a colación los obstinados aires de la transformación que sufrió la espléndida sociedad bayamesa, de añeja tradición criolla y de estirpe libertaria, en relación con el negro, identificado por el mencionado personaje de Miguel Valdés. Algunos pasajes de la novela establecen similitud con lo que expresara el mulato Sab en la epístola que escribe antes de suicidarse, sobre la injusta situación que padece: Dios ha hecho iguales a los hombres y que él tiene tanta dignidad, y es tan hombre como los blancos, en la obra de la Avellaneda, porque no difieren en grandes magnitudes. Esta vez el negro Miguel, lleno de ilusiones, primero seleccionado para estudiar la carrera de medicina en Norteamérica, aplaudido a su regreso, por sus logros personales como médico y después de manera paulatina, el desprecio y marginación, que unidos a los desatinados y frustrados amores, con su novia blanca y hermosa Gabriela Estrada miembro de una familia aristocrática, perteneciente a la casta rabiosamente racista, lo hacen ofuscarse, rebelarse contra toda esta ignominia y arrancarse la vida de la misma forma. Zuleica Romay, en su libro “Cepos de la Memoria” nos hace alusión sobre las características del racismo criollo y sus aportes peculiares a la cultura cubana.[9] Nuestro país conquistado, arrasado, subyugado bajo particularidades de la corona española primero y después bajo el dominio de otras metrópolis europeas y del norte de América, fue y es testigo de que ser considerado blanco o negro es una clasificación en honor a las rasgos físicos radicalmente occidentales, que impactan en varias esferas de la actividad social, sobre todo en aquellas en que los avances y los ascensos dependen de las cualidades que le atribuyan los demás.[10] Masdeu escribió la novela a partir de los testimonios de sus camaradas de infortunio, que como joven maestro rural, en los momentos en que vivía en las barracas de los ingenios, para ganarse la vida en los campos de caña, consideraba a los negros como sus amigos, hermanos. De acuerdo a sus palabras: Jamás la sinceridad humana se ha mostrado tan espontánea y transparente porque estaban en la misma línea de combate, en cuanto a miseria y los sentimientos comunes de la discriminación y explotación a que fuimos sometidos, obedeciendo a sus impulsos para desahogar sus tristezas: de segregado vagabundo, rebelado contra la justicia que los condenaba a una inferioridad de escoria humana, como el vía crucis de su época. Muchas veces más que de las confesiones de sus camaradas, la de su temperamento emocional, como un llanto inconsolable al ver las consecuencia fatales de la esclavitud, solo el dolor lo conmovió, el padecimiento vengativo de los que son sometidos y sufren el látigo de los que mandan. Según el escritor: para la justicia clásica este no es un libro justo, para los hombres de ideas herméticas. Masdeu al escribir la novela realizó una alevosía imperdonable, oponiéndose a un orden social que proscribía a esos hombres a la condición de seres despreciable, prefiriendo su sinceridad agresiva a la sonrisa benevolente de los que disponen, del poder, de gracia y perdón, el recuerdo cariñoso de los que vagaron con él por los feudos de Cuba, sin más fortuna que sus brazos ni más esperanzas que las que mentían las fermentaciones alcohólicas.[11]  Nuestra historia tiene la particularidad excepcional de haber sido beneficiada con la influencia del pensamiento social y corrientes artísticas y literarias de otras naciones muy relacionados con la forzada diáspora africana y sus aportes,[12] con vestigios de la cruda vivencia del modo de producción esclavista, que tuvieron rezagos negativos en las sociedades que le sucedieron, por eso es difícil creer, que cuando una FES termina con ella queda atrás el gérmen descompuesto de sus ideales, es el caso de esclavismo y el naciente feudalismo. Muchas luchas y reivindicaciones se suscitaron en aras de hacer desaparecer esas subjetividades, incluso existió un fuerte convencimiento ideológico que justificaba con la realidad imperante, las nuevas leyes y estructura de la sociedad que se gestó y con ellas las miradas prejuiciosas de las razas. A muchos negros, traídos como esclavos desde los siglos anteriores, les quedaron el rencor y la manera de vengarse desde sus antepasados hasta su descendiente, por estas razones, como también permanecieron los prejuicios de los blancos desde una posición arrogante, de ver a las otras razas como los causantes de muchos problemas en la sociedad. En nuestras colectividades modernas quedaron estampas de esas manifestaciones y a veces ni arrancando el mal de raíz se puede cambiar la mentalidad. Tenemos que estar bien claros, el ser social es uno solo y hay que identificar sabiamente a los hombres y mujeres por sus valores y no por el color de su piel, ni por sus creencias religiosas ni su afiliación política, nadie tiene derecho a excluir ni explotar a nadie por ninguna razón.[13]  No se ha encontrado ningún documento que lo testifique, pero el incansable Masdeu, hombre trabajador e inteligente empleado de la Biblioteca Municipal de La Habana entonces, escribió también ensayos periodísticos, fue profesor fundador de la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling.[14] Recibió el Premio Juan Gualberto Gómez en el año 1947 y Segundo Premio en la categoría de Reportaje en 1949, entre otros.[15]  Muchos son los criterios que justifican las causas del distanciamiento de su prosa, los materiales que fueron apareciendo para el análisis han sido escasos y poco divulgados a pesar de que Masdeu, gozaba de indiscutible prestigio entre sus colegas, quienes lo llamaban: El Decano.  A pesar de ser un hombre de ideas liberales y sociales avanzadas para su época, hoy sigue siendo uno de los olvidados y apenas cuenta en la historia literaria cubana [16] y su compromiso con el gobierno de Gerardo Machado y Fulgencio Batista provocó que no pocos escritores le volvieran la espalda. Todo parece indicar, que tenía vocación de ser fiel seguidor, a su modo, de las tiranías, que por lo general tenían tendencias sanguinarias. Por necesidad quizás, se vio obligado a adoptar estas actitudes, hasta simuladoras, para mantener ex professo su estatus social, ganado con talento y sacrificio, sin llevar una vida precisamente gloriosa, en comparación con otros como él. No es un secreto que su obra es genuina y autóctonamente cubana, libre de influencias extranjeras y con esto deslució a muchos escritores cubanos que en su momento copiaron de las novelas francesas o españolas en sus tiempos. Es válida la idea de Max Henríquez Ureña cuando hace referencia al escritor bayamés con marcada exclusividad entre todos o a casi todos los autores cubanos, desde antes de que pudiera hablarse de la existencia real de una literatura nacional.[17]  En esas breves palabras de elogio y crítica, donde se puede considerar como un gran logro, haber reflejado los tórridos problemas de la sociedad cubana de su época, no supo unirlo a los punzantes problemas sociopolíticos existentes de la Cuba de entonces. Masdeu no plantea cambios estructurales en la sociedad cubana, porque se contrapone con su propio modus vivendi, pero al menos, da cuenta y se percibe claramente de facto, el hecho de que en el conflicto de la novela muestra, como si floreciera el deseo de realizar una delación social de los fenómenos más crueles que persistieron: la discriminación racial, el tema de la violencia como único modo de resolver los conflictos sociales de cualquier índole y la denuncia somera de los vicios más renombrados de la sociedad cubana, sin que dañe los gérmenes que lo llevó a disfrutar una posición social bastante holgada. Actos benevolentes o de mala voluntad de artistas que muestran un hecho histórico o de la vida personal, en una obra de arte: literaria, de la plástica o quizás escultórica, cuando la sociedad en conjunto no quiere darse cuenta de algún hecho y se hizo la de la vista gorda, para que no salga a la luz de alguien o algo que realizó y que perjudicó a muchos o quizás para demostrarle su afecto o la descarga visceral de su odio, encontramos lo mismo en lo leído en La raza triste y el cuadro titulado: La guerra civil del más universal de los pintores vanguardistas cubanos: Wilfredo Lam [18] El significado de cada rasgo de su pintura abstracta, sin pretender representar a personas o cosas en concreto, sólo con elementos de forma, color, estructura y proporción, quizás por temor a algo o con el interés de decir alguna cosa, al estilo de Picasso con Guernica, da a entender que se es partidario de un hecho y cuando no, con insinuar basta sin que afecte su pellejo. Con influencia surrealista nos conduce a interpretar el drama de la guerra como denuncia social. Si se es radical y transparente, con mostrar un símbolo o querer llevar un mensaje a través de su obra artística, tal y como es, sería suficiente y no tiene que ser tan indeterminado, lejos de hacernos romper la cabeza, resultaría dócil a nuestra vista por lo que tanto Masdeu como Lam nos inducen a interpretar sus obras con sugerentes insinuaciones. Masdeu con aires finos, cultos y hasta diplomáticos a través de pasajes de la realidad llevados a la ficción, a tenor, de una amistad sincera, pero con ironía y hasta con una intención muy solapada, con los dictadores, hace una imputación social. Si nos imaginamos a Masdeu charlando de las cosas de Cuba, entre una buena taza de café y fumando puros habanos como buenos cubanos, con seguridad convidaría a Gerardo Machado a leer su obra y les insinuaría con valentía acompañado de una sonrisa burlona, fina y disimulada, de las injusticias y las grandes desigualdades sociales que imperaron en nuestro país durante su mandato de turnos. La novela de Masdeu se lee con gran interés a pesar de la crudeza de ciertos pasajes, pero debemos darnos cuenta que no supo desarrollar muy bien, los dos polos más importantes que deja entrever y es entre los conceptos revolucionarios de igualdad y fraternidad, la coexistencia de dos razas antagónicas y sus rivalidades.   Antagonismos que se encuentran en universidades, escuelas y dondequiera que haya hombres y mujeres, a través del celo de la preeminencia intelectual. Los mismos problemas con algunas reminiscencias son comunes en las diversas sociedades, consecuencia de los rezagos del pasado. Cuba no estuvo ajena a estos fenómenos y aún perduran en la subjetividad de muchos pensamientos.  Considero a verba volant, scripta manent, que su obra, vista de conjunto trasciende en el siglo XXI y sugiero estudiarla con profundidad del mismo modo que se estudian otras de la Literatura Cubana, donde se valoran lo positivo y lo negativo desde una óptica constructiva. Hay que destacar su valor literario dentro de los narradores de nuestra provincia de todos los tiempos y su aporte de acuerdo a la época que le tocó vivir y como dijera Garrandés: porque constituye un proyecto de cierta homogeneidad temática en torno a la incierta e inestable sociedad cubana de los primeros años de la repúblicaDel lobo un pelo, del decir de Enrique Núñez Rodríguez sobre Jesús Masdeu Reyes: << Era un viejo lobo de redacciones cuando lo conocí, ya anciano, en el periódico “Siempre”, un rotativo sin importancia al servicio de Ramón Grau San Martín […] [19]  >> y como dice el viejo proverbio chino: no maldigas las rosas porque tienen espinas, bendice a las espinas porque tienen rosasBibliografía. 1.- Garrandés Alberto. “Blancas y Mandingos: la fascinación”. Pág 2. Revista “El Cuentero Erótico”. No. 11 julio del 2011. Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”. Consultada 30-10-2017. www.cubaliteraria.com.  2.- Masdeu Reyes, Jesús. “La Raza Triste”. Edición anotada de Ludín B. Fonseca García. Colección Guardarraya. Ediciones Bayamo. 2016. Consultada 1-11-2017.Sablón Moreno, Jesús (Rabí). (24/6/ 1845 – 5/12/1915).  Ecured. 3.- Romay, Zuleica. “Cepos de la memoria: Impronta de la esclavitud en el imaginario Social Cubano”. Pág 12, 17, 74. Ediciones Matanzas 2015. 4.-  Conferencia en la Unión de Periodistas de Cuba, ciclo denominado “Desde Yara hasta la Sierra” en el año del Centenario de la Revolución, 1968. 5.- Romero, Cira. “Jesús Masdeu, novelista pertinaz”.www.cubaliteraria.com. 20 de octubre de 2011. 6.- www.espanaexterior.com/seccion/Actividades_en_el_Exterior/noticia /143461Presentan_en_Cuba_una_edicion_facsímil_de_la_novela_La_Gallega. 7.-Fábula de Esopo: “El lobo y el busto”. Wikipedia – version of the 11/24/2015. 8.-Locuciones latinas. Wikipedia – version of the 11/24/2015.9.-“Guanche, Jesús y Matos, José “La razón de los racismos”. Fernando Ortiz contra las razas y los racismos” p. 233. 10- Lic. San Marful Orbis, Eduardo Ramón. 1.3.1 El período republicano, 1902-1958. Tesis de maestría en Estudios de Población. La Provincia de Matanzas y Cuba: Azúcar, población y poblamiento. (1492-1981). Centro de Estudios Demográficos. Universidad de la Habana. Noviembre, 2003. 11.-La Obra Novelística de Jesús Masdeu Reyes (1887 – 1958). 12.- Sánchez, Sonia. Artículo: “A 80 años de ver la luz La gallega. Un homenaje a la mujer en todos los tiempos”. www.granma.cu. 28/4/2008.  13.-Henríquez Ureña, Max. Escritor, poeta, profesor y diplomático dominicano. Autor del “Panorama histórico de la literatura cubana”. La Habana: Ediciones Mirador, 1963. (tomo 2, 1963). 14.- Lam y Castilla, Óscar de la Concepción, Wilfredo. Sagua La Grande, 8 de diciembre de 1902 – París, 11 de septiembre de 1982. Wikipedia. Consultada febrero 2018.  Referencias. [1] Vale recordar solo los nombres de algunas de las más relevantes obras escritas en esa época: “Francisco”, (1838) de Anselmo Suárez Romero, “Sab” (1841) de Gertrudis Gómez de Avellaneda, “Cecilia Valdés” (1882) de Cirilo Villaverde, “La mulata cubana” (1889) de C. Navarro Escalpa., “Sofía” (1891) de Martín Morúa Delgado, entre otras. Wikipedia. Consultada 30-10-2017. [2] Ponciano Alejandro Jesús, Masdeu Reyes (1887-1958). Su obra literaria cuenta con once novelas en total, pero inéditas publicó tres: La raza triste (1924), La gallega (1927) y “Ambición” (1927). Se cita también la titulada “Reyes sin nación”, pero no ha sido localizada “El ensueño de los míseros” (1912), “Lotia” (Diario íntimo de una muchacha), “Mi mujer”, “El miedo y la voluntad”, “La querida”, “Rutanio” y “Los vencidos”, escritas entre 1912-1927.  Se incluye en el grupo de los que dieron a conocer su obra entre 1899 y 1923, donde figuran de Jesús Castellanos, Miguel de Carrión, Carlos Loveira, José Antonio Ramos y desde España, Alfonso Hernández Catá. Su nombre queda más apegado a narradores de menor relevancia, como Emilio Bacardí, Raimundo Cabrera, Luis Rodríguez Embil, Emilio Bobadilla y Adrián del Valle, entre otros.  www.cubaliteraria.com. Consultada abril 2017.  [3] El Liceo “Elpidio Estrada”, el Cementerio “San Juan” o Cementerio Viejo,  la Plaza de “La Luz”, La Glorieta Plazuela que se ubicó en el centro de la Plaza Isabel Segunda o Plaza de la Revolución, la zona de tolerancia de Bayamo, Establecimientos Comerciales: “El Suizo”, “La Aurora”, La Botica “El Oriente”, El Café “El Louvre”, “El Hotel París”, la tienda “las Novedades” y la Ferretería “El Siglo”. La calle Comercio hoy General García. Santa Isabel hoy Finca del mismo nombre. Calle Céspedes, Estrada Palma hoy Capotico. “La Raza Triste”. Primera edición: 1940, segunda edición 1943, tercera edición por Ediciones Bayamo. 2016. Consultada 5-11-2017. [4] Don Tomás Estrada Palma. Presidente de la República de Cuba de 1902 a 1906. Rafael Serra Montalvo. Tabacalero, periodista y maestro. Militó en el Partido Revolucionario Cubano desde sus inicios en 1892. Fue Representante a la Cámara en la República Neocolonial desde 1904 hasta 1909. Manuel Márquez Sterling (1872-1934). Escritor, periodista y diplomático cubano. Abogado de profesión. Participó en la fundación del Partido Revolucionario Cubano (PRC) en Tampa y Cayo Hueso junto a José Martí, quien lo nombró secretario de la Delegación del Partido. Don Epicuro Espinosa en alusión a Elpidio Estrada Estrada. Brillante Coronel, Jefe de Estado Mayor del General Jesús Sablón Moreno (Rabí) en el Ejército Libertador. Consultada abril 2017. [5] La Guerra Grande 1868-1878 (Alzamiento de La Demajagua, La toma de Bayamo, El Alzamientos de Las Clavellinas, La Asamblea de Guáimaro, El rescate de Sanguily, La muerte de Ignacio Agramante, La Sacra, Palo Seco, La muerte de Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, Las Guásimas, La Invasión a las Villas, La muerte del brigadier Henry Reeve, el Inglesito, El ataque a Baracoa, La Protesta de Baraguá. Wikipedia. Consultada abril 2017. [6] Sablón Moreno, Jesús (Rabí). (24/6/1845 – 5/12/1915).  Participó en los primeros combates en la Guerra de 1868 . Ecured– Kiwix.  Consultada enero 2018. [7] “La racialización de las relaciones sociales al interior del Ejército Libertador se aprecia en las denominaciones que los despachos militares y otros documentos oficiales aplicaban a los más oscuros (negros, negradas) sobre todo si no eran soldados, en su explotación preferencial como mano de obra para faenas agrícolas o los servicios personales y de intendencia; en la aplicación de castigos corporales, incluido el cepo, para contener las indisciplinas; en las exigencias culturales de los gobiernos civiles de la revolución para el otorgamiento de grados militares, que les relegaba por analfabetos e iletrados; y en la vigencia, hasta finales de 1870, de un reglamento de libertos que preservaba varios eslabones de la cadena de subordinaciones instauradas por el colonialismo.” Romay, Zuleica. “Cepos de la memoria: Impronta de la esclavitud en el imaginario Social Cubano”. Pág 17. Ediciones Matanzas 2015. Consultada enero 2018. [8] “De los tres integrantes del comité de Bayamo al cual no se disputa la iniciativa de concertar la acción de los diversos grupos locales en disposición de emprender la lucha armada, dos eran abogados: Pedro Figueredo y Francisco Maceo Osorio; uno, bachiller: Francisco Vicente Aguilera. Figueredo era hombre de letras y había dirigido un periódico en La Habana. Los tres miembros del comité revolucionario de Camagüey, como los del bayamés, eran hombres cultos: Salvador Cisneros había sido educado en el ambiente de una familia patricia y realizado estudios de ingeniería en Estados Unidos. Ignacio Agramonte había disfrutado el privilegio de haber pasado de niño por el Colegio del Salvador, inspirado por la gran figura de José de la Luz y Caballero, luego había estudiado con lucimiento leyes en Barcelona y La Habana. Eduardo Agramonte poseía cultura musical, pasó su niñez en Barcelona y allí se graduó de médico.” Fernando Portuondo del Prado. “La cultura entre los mambises del 68”. Conferencia en la Unión de Periodistas de Cuba, ciclo denominado “Desde Yara hasta la Sierra” en el año del Centenario de la Revolución, 1968, recogida en volumen con el título de la serie.  pág 268. Consultada enero 2018. [9]  “La cultura que nos legaron amos y esclavos; braceros y artesanos; mayorales y cimarrones; guerrilleros y mambises: músicos y pintores; nanas y caleseros; periodistas, escritores y científicos; hombres y mujeres; blancos, negros y gentes sin colores definidos; logias masónicas y familias religiosas; cabildos de la nación y sociedades de ayuda mutua; sindicalistas, maestros y lideresas feministas; ateos y creyentes; trabajadores y campesinos; anexionistas y patriotas”. Romay, Zuleica. “Cepos de la memoria: Impronta de la esclavitud en el imaginario Social Cubano”. Pág 12. Ediciones Matanzas 2015. Consultada enero 2018.  [10] “La realidad económica y sociocultural del racismo en Latinoamérica tuvo una característica común en toda la región y es que se fundamentó siempre en la sumisión y la exclusión como consecuencias de la distribución desigual de los recursos, el escaso empoderamiento material y mucho menos simbólico. Los africanos o aborígenes siempre tuvieron un acceso limitado al capital, a la tierra, al trabajo, a la vivienda, a la educación, a la información, al estatus, a la fama, al respeto.” Romay Zuleica. Retomando al sociólogo y lingüista de los Países Bajos. Van Dijk, Teun A. “Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina. Perjuicios e ideologías racistas en Iberoamérica”. Barcelona: Gedisa, 2003. p. 102. “Cepos de la memoria: Impronta de la esclavitud en el imaginario Social Cubano”. Pág 13. Ediciones Matanzas 2015. Consultada enero 2018. [11] “Se ha señalado con certeza que “La raza Triste” es la primera novela que critica el racismo contra los negros y mulatos en Cuba después de los acontecimientos de 1912, cuando se producen la matanza de los integrantes del Partido Independientes de Color. Es además, el primer texto publicado por un cubano en la república que recupera el legado de la cultura aborigen. La obra se adelanta a “El Engaño de las razas” (1946), publicado por Fernando Ortiz y que, en palabras de Pablo Guadarrama González: “tendría una marcada connotación para su época tanto en Cuba como en el ámbito internacional.” La presente edición anotada se inserta en el debate que existe en Cuba sobre el racismo y la racialidad, llevado a cabo por la UNEAC.” Ponciano Alejandro Jesús, Masdeu Reyes “La Raza Triste: Interpretación desde Bayamo”. Edición anotada de Ludín Fonseca García. 2016. Ediciones Bayamo. Consultada enero 2018. [12] “La raza es un fantasma, precisamente por ser creado por la fantasía; pero el terror y el don con que se expresan los racismos no son imaginativos sino verdaderos.” “Guanche, Jesús y Matos, José “La razón de los racismos”. Fernando Ortiz contra las razas y los racismos” p. 233. Consultada enero 2018. [13] No es la <<raza>> la que constituye una memoria biológica o psicológica de los hombres, es el racismo el que representa una de las formas más insistentes de la memoria histórica de las sociedades modernas. El racismo es lo que continúa operando << la fusión>> imaginaria del pasado y de la actualidad en la que se despliega la percepción colectiva de la historia humana.” Tomado del libro “Cepo de la memoria” haciendo referencia al libro: Etienne Balibar “Raza y nacionalismo” en Immanuel Wallerstein y Etienne Balibar: Raza, nación y clase, p.74. Consultada enero 2018. [14] “Algún que otro alumno de él en la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling, entre 1940 y 1956, lo recuerda como hombre esbelto, de pelo claro entrado en canas, inteligente, elegante, cortés, y sobre todo, incesante buscador de todo lo que pudiera ser noticia, reflexión o anécdota para nutrir su quehacer en las letras, sin permanecer ajeno al tema social y político de su época”. Sánchez, Sonia. Artículo: “A 80 años de ver la luz La gallega. Un homenaje a la mujer en todos los tiempos”. www.granma.cu. 28/4/2008. Consultada enero 2018. [15] “Su vida fue intensa en el plano cultural. Como cronista (colegiado número 625 según aparece en el Directorio Profesional de Periodistas de Cuba), fue colaborador de Bohemia, El Día, Heraldo de Cuba, El País, La Discusión, El Comercio, Pueblo, Excélsior y Diario de la Marina.” Sánchez, Sonia. “Un homenaje a la mujer en todos los tiempos”. http://www.granma.cu/ 2008/04/28/. Consultada enero 2018. [16] Según referencias de una nieta, Frida Masdeu, quien salió de Cuba en 1968 y actualmente reside en Connecticut: “ la causa podría estar quizás en el hecho de ser Jefe de Publicidad de Palacio Presidencial, al morir el 28 de enero de 1958, oscuro cargo durante el gobierno de Fulgencio Batista. También se le atribuye el ser autor de varios artículos en Bohemia llamando cuatreros a los barbudos de la Sierra Maestra, a finales de los cincuenta. EU. Sánchez, Sonia. Artículo: “ Reeditan en Cuba “La Gallega” de Jesús Masdeu Reyes. ‘Un homenaje a la mujer en todos los tiempos”. El enlace con la noticia que Frida envía es de un artículo de Granma firmado por Sonia Sánchez, con fecha del http://www.granma.cu/ 28/4/ 2008. Consultada febrero 2018. [17] «Jesús Masdeu, que aunque descuidado en la forma y el método, ha planteado con claridad y energía hondos problemas sociales en “La raza triste” y otras novelas». Henríquez Ureña, Max. Escritor, poeta, profesor y diplomático dominicano. Autor del “Panorama histórico de la literatura cubana”. La Habana: Ediciones Mirador, 1963. (tomo 2, 1963). Consultada marzo 2018. [18] Lam y Castilla, Óscar de la Concepción, Wifredo. Sagua La Grande, 8 de diciembre de 1902 – París, 11 de septiembre de 1982. Wikipedia. Consultada febrero 2018. [19] Romero, Cira. “Jesús Masdeu, novelista pertinaz”. 20 de octubre de 2011.  www.cubaliteraria.com.  Consultada febrero  2018.

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